Muchas veces, cuando se está trabajando en la terapia sexual y se desea que las parejas comienzen a hablarse de sexo libremente, hay que usar alguna estrategia de "rompehielos". Una de estas estrategias es pedirles a las personas que busquen algunas "curiosidades" relacionadas al sexo para que puedan intercambiarlas como si fueran "postales". Bueno, haciendo una revisión, pues acá de paso comparto algunas de las curiosidades que he encontrado...



  • El hombre genera en toda su vida 53 litros de semen.
  • El orgasmo femenino es un poderoso analgésico debido a la liberación de endorfinas, por lo que es un excelente remedio contra el dolor de cabeza.
     
  • El tamaño promedio mundial del pene cuando se encuentra en estado de flacidez es de 8.89 cm., 13 cm. en erección.
  • En la mujer, la excitación puede durar sólo unos minutos o varias horas, y se inicia entre 10 y 30 segundos después de iniciada la estimulación erótica.

  • El 5% de las mujeres el alérgica al semen. Nada que el uso de preservativo no corrija. También se ha demostrado que hay hombres alérgicos a su propio semen.
  • En promedio, los testículos de los europeos tienen el doble de tamaño que los de los chinos.
     
  • El ph de una vagina es entre 4-5, es decir, ácido.
  • Los estudios apuntan a que la actividad sexual favorece el sueño, en parte debido a la acción de las hormonas y las sustancias cerebrales. 

  • Durante la época victoriana, a las sexoservidoras se les conocía como “blowsy”, este mismo término se utilizaba para referirse a la eyaculación. Así que para los años treinta, el sexo oral fue conocido como “blow job”.
  • En la mujer, la excitación puede durar sólo unos minutos o varias horas, y se inicia entre 10 y 30 segundos después de iniciada la estimulación erótica.

  • El 1% de las mujeres llega al orgasmo sólo con la excitación de los pezones.
  • La mujer para llegar a tener un orgasmo necesita, por lo general, unos 15 minutos, a diferencia del hombre que usualmente llega al orgasmo entre 3 y 5 minutos.

  • Un hombre, de media, eyacula alrededor de 7200 veces en su vida, 2000 de éstas son por masturbación.
  • En una excitación, el clítoris se llena de sangre y se vuelve erecto, doblando su tamaño.  

  • El corazón puede llegar a 180 pulsaciones por minuto durante un orgasmo. 
  • El rango del pH debe ser 7,2 a 7,8. Si el pH es más inferior de 7,2, puede significar que hay conteos bajos de espermatozoides.

  • El tiempo en que un hombre tarda en recuperar su erección va entre los dos minutos hasta dos semanas.

    En el pueblo Mangaiano de Polinesia, las parejas de 18 años tienen relaciones sexuales en promedio 3 veces por la noche, todas las noches, hasta que cumplen 30 años, cuando su promedio baja a sólo 14 veces por semana.











imagen de: http://www.psytel.es/?attachment_id=12513

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El cunnilingus, o sexo oral practicado hacia la mujer, tiene por etimología lingüística el latín cunnus, "vulva"; y lingō, lingĕre, "lamer", por lo que desde su concepto significaría textualmente lamer la vulva. Dicha práctica, de forma histórica ha sido vista de maneras muy antagónicas, ya que se puede encontrar por ejemplo que la emperatriz china Wu Zetian exigía que como una muestra de respeto le realizaran un cunnilingus; hasta incluso en la antigua Roma era vista como un delito todavía más denigranteque el hecho de que un hombre fuese penetrado por otro hombre. Las visiones a lo largo de la historia son antagónicas.

No obstante en la actualidad la práctica del sexo oral hacia la mujer, ya sea por parte de un hombre o de otra mujer, no es una práctica que sea censurable o repudiable más allá de la moral personal del propio individuo. Es decir que es una práctica común, frecuente, que no tienen ninguna contraindicación, y que simplemente depende del agrado personal de la mujer por recibirla.

Esta práctica, igual que todas en la sexualidad, requiere de algunos cuidados para que sea placentera. En primer lugar debe tomarse en cuenta que el área a estimular es la vagina, y que la misma tanto en sus labios mayores como los labios menores es altamente sensible, y que en la misma zona se encuentra el clítoris el cual de por sí es el órgano más sensible del cuerpo humano femenino. Por tal razón debe de procederse con cuidado y delicadeza, para no lastimar áreas que son tan sensitivas fisiológicamente hablando.

Muchas mujeres llegan encontrar como "desagradable" el hecho de que su pareja (hombre o mujer) se dirija directamente a la vagina para practicarle sexo oral; pues en que la persona haya consentido en tener un acto sexual, no quiere decir que sea un botón de encendido y apagado que funciona de manera automática. Requiere de preparación y estimulación.

Antes de dirigirse a la vagina, es bueno "tomarse el tiempo" y "tener calma", y dedicarse primero al juego previo que incluya besos, caricias, abrazos, por distintas áreas del cuerpo como la boca, el cuello, bustos, piernas, abdomen, y monte de Venus. La finalidad es ir logrando el aumento de la excitación, para que la mujer sienta el deseo de ser estimulada en su área vaginal.

La aproximación hacia la vagina para practicar sexo oral debe de ser pausada, se puede ir descendiendo desde el abdomen hacia el monte de Venus, para finalmente llegar a la vulva; o bien se puede aproximarse desde la parte interna de los muslos besando lentamente hacia el área vaginal.

Una vez que se llega a la vagina, es recomendable iniciar la estimulación primero en los labios mayores, y dedicarles algún tiempo -no hay que olvidar que hay que tener calma y paciencia- para luego buscar los labios menores. Acá la creatividad es clave, ya que no existe un manual que puede decir "realice movimientos con su lengua de arriba hacia abajo" o bien "realice movimientos con su lengua de izquierda a derecha"; la verdad del caso es que cada mujer es un libro único, y solamente ella sabrá que movimientos, o direcciones encuentra agradables y placenteras. Siendo enfáticos en esta idea, solamente la mujer, y nadie más que ella sabe qué es lo que le causa placer, así como también solamente la mujer, y nadie más que ella, puede comunicarlo. Aunque una persona (hombre o mujer) en el pasado haya practicado el sexo oral hacia una mujer de manera exitosa, no quiere decir que los mismos movimientos, y prácticas son universales, y que se acaba de convertir en un "experto en sexo oral". Es fundamental poner atención a las reacciones del cuerpo de la mujer, pues es el mismo cuerpo el que al cambiar su respiración, movimientos, contorsiones, jadeos, está guiando y diciendo cómo aumenta o disminuye la excitación ante una cierta estimulación.

Se debe de tener el cuidado de jugar con los picos excitación, es decir que si un movimiento que se ha hecho con la lengua se nota que ha causado un nivel de excitación mayor, se puede mantener esa estimulación por unos momentos, pero también no debe de ser la única estimulación, hay que darle variedad, permitiendo que la excitación de la mujer suba y baje como si fuese una pequeña montaña rusa.

La intensidad y la pasión, debe de ir en crescendo, es decir debe de ir aumentando paulatinamente viniendo de menos a más, hasta que se pueda alcanzar el orgasmo. Nuevamente el llamado a la "calma", la práctica del sexo oral puede llevar a que la mujer alcanza el orgasmo, sin embargo no debe de ser una obligación frenética desde el inicio de la práctica, ni una obligación para la mujer alcanzarlo. Es simplemente una opción viable, resultante de una apropiada estimulación.

Dentro del mismo tema de creatividad, la persona que está realizando la práctica activa del sexo oral, debe de tener en cuenta que debe dar variedad en los movimientos, así como también darle descanso al clítoris, es decir no hay que presionar la actividad (y mucho menos al clítoris) para que se convierta en una puerta al "orgasmo garantizado". De igual manera, la frecuencia con que se practique va a depender del gusto es del agrado de la mujer que lo recibe, por tal razón no debe deberse simplemente como una rutina más dentro del juego previo, o como una obligación dentro de las prácticas sexuales.

Al sexo oral debe de vérsele como una opción placentera, que bien practicada, dentro del gusto de la mujer que lo recibe, pudiera ser agradable que se repita con cierta frecuencia.







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Sobre el tema de parafilias, tal y como se mencionó en el primer blog, hay mucha tela que cortar en cuanto al uso de dicho término de forma patológica. Tal y como lo razonó el sexólogo y psiquiatra Juan Luis Álvarez Gayou, la clasificación propuesta por John Money indefectiblemente lleva a pensar que hay un centro sobre el cual se deben de categorizar a las personas, y que dicho Centro entonces se convierte en la "normalidad" sexual para los individuos.

Uno de los problemas en la categorización de Money es que su propuesta se basa en el amor dentro de la pareja, razón por la cual también las expresiones que adolezcan de amor no estarían siendo contempladas como expresiones válidas de la sexualidad.

Bajo esa línea, y en aras de la objetividad, la neutralidad, y sobre todo evitar prejuicios que causen perjuicios a las personas a la hora de ser valoradas, es que Alvarez Gayou propuso las categorías de "Expresiones Comportamentales de la Sexualidad" las cuales hacen referencia de forma no calificativo a los comportamientos que tienen las personas sobre su sexualidad.

La idea fundamental es evitar tener que categorizar como patológico o saludable un comportamiento sexual de una persona, convirtiéndolo simplemente en una forma particular por medio de la cual la persona identifica y expresa su propia sexualidad. Para ello es muy importante tener en cuenta que existen dos "referentes" o principios fundamentales sobre los cuales una expresión va a hacer vista: un "referente social", el cual implica que la expresión tiene un contexto social, y ello mismo nos hace pensar que una expresión para ser apropiadas no debe de ser delictiva; y un segundo parámetro que es el "referente personal" el cual implica que la persona al realizar una práctica sexual, no atenta contra la integridad psicológica propia.


De manera inicial, la valoración y de las expresiones de la sexualidad se debe de entender en dos grandes esferas, una "no erótica" y otra "erótica". Ello implica que en las expresiones que se ubican dentro de la dimensión no erótica, son comportamientos que manifiestan una inclinación o predilección por dicha expresión, más sin embargo no se relacionan con la activación del ciclo de deseo sexual y la respuesta sexual en si misma con fines eróticos sexuales, razón por la cual no provocan excitación sexual en la persona. Es decir por ejemplo, que una persona que tenga la expresión No Erótica Acentuada de la Zoofilia, será una persona que se dedique por ejemplo al "rescate animal", a ser veterinario o cuidador de mascotas, y no por ello va a desear tener sexualidad activa con el animal con el que esté en contacto.

En la segunda gran dimensión, correspondiente a la erótica, las expresiones y tienen una relación directa con el ciclo de respuesta sexual, razón por la cual susceptibles de activar el deseo, la excitación, y eventualmente llevar al orgasmo. Es acá donde por ejemplo una expresión como la Fobofilia (sexo en situaciones que provoquen ansiedad) tienen influencia en el individuo de manera tal que pueden convertirse en un la práctica altamente gratificante, y funcionan como un disparador de la excitación y el deseo. Siguiendo el ejemplo de la fobofilia, implicaría un gusto de la persona por sexo en elevadores, autos en sitios públicos, o en situaciones en las que pueda ser descubierto.

En esta área erótica, las expresiones se dividen en niveles fantasiosos, mínimo, preferente, predominante, y exclusivo, haciendo referencia cada uno de ellos a la necesidad del individuo de la práctica para su excitación sexual, y también a la frecuencia con la que lo realiza. Por ejemplo en el nivel fantasioso, la persona no lleva a la práctica su expresión, simplemente piensa en ella, y el pensar en lo que resulta gratificante. No necesariamente se llevará la práctica alguna vez, pues bajo el principio el referente personal, es posible que practicar la expresión pudiera ser contraproducente para el individuo. De allí la aplicación de la frase de que no todas las fantasías deben de cumplirse, algunas de ellas deben de quedar única y exclusivamente en el ámbito fantasioso.

Por otro lado, hay personas que realizan una práctica, pero su frecuencia no es alta, por ejemplo una o dos veces de cada diez, eso es lo que se entiende como Expresión Erótica Mínima, lo que hace que individuo disfrute de la práctica, pero no es requisito para que exista el contacto con otra persona, y aún así sigue siendo susceptible de la excitación, deseo y orgasmo.

La finalidad entonces de esta nueva clasificación es poder lograr que las evaluaciones se distancien de los juicios de valor emitidos por el entrevistador, y evitar así la patologización de algo tan natural como lo es la forma de vivir la sexualidad.







tomado de: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/13982515/Desordenes-sexuales-cual-es-el-tuyo.html


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En esta ocasión, dejo por acá la reflexión de mi querido amigo Henry Quesada, sobre el uso del término homofobia, el cual transcribo íntegro tal cual me lo dió.

 
                                                                       “No busquemos solemnes definiciones de la                                                                       libertad. Ella es sólo esto: Responsabilidad.”
George Bernard Shaw




ACERCA DE LA HOMOFOBIA


E
n el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, o DSM, uno de los manuales psiquiátricos más usados por los psicólogos del todo el mundo, la homosexualidad fue descartada en 1973 por la APA, como trastorno mental, y en 1974 la séptima edición del DSM-II la calificó como un desorden de la orientación sexual, más en 1990, la OMS la elimina del listado de trastornos mentales, aunque al fetichismo transvestista aún tomaría más tiempo.
    Ciertamente la exclusión de la homosexualidad de este manual de trastornos mentales fue un gran avance en la aceptación de las diferentes estilos de vida, por no mencionar el hecho de que con este acto se corrigió una situación que nunca se debió haber dado, y esa es psiquiatrizar todo aquello que resulta diferente, o en otras palabras, convertir en enfermedad mental lo que sencillamente es diferente.
     Ahora bien, en la actualidad también se ha psiquiatrizado otro término que para mi, se ha usado indiscriminadamente de forma errónea y ese término es homofobia.
     La homofobia hace referencia a la aversión obsesiva (homo que significa hombre y fobia, del griego antiguo "Fobos", ‘pánico’) contra hombres o mujeres homosexuales, aunque generalmente también se incluye a las demás personas que integran a la diversidad sexual, como es el caso de las personas bisexuales o transexuales, y las que mantienen actitudes o hábitos comúnmente asociados al otro sexo, como los metrosexuales y los hombres con ademanes tenidos por femeniles o las mujeres con ademanes tenidos por varoniles.
     Ahora bien, estoy claro y de acuerdo con el hecho de que existen personas que sufren de homofobia, cuyo caso debería incluirse este término en le DSM.   En lo que no estoy de acuerdo es que se use el término homofobia de la forma en que se ha usado hasta este momento.   Me explico.
     En la forma más estricta del término, que creo es la que debe tomarse, una fobia (palabra derivada de "fobos", en griego antiguo, pánico) es un trastorno de salud emocional o psicológico que se caracteriza por un miedo intenso y desproporcionado ante objetos o situaciones concretas.
     Estas fobias tienen básicamente tres síntomas importantes que las caracterizan a todas y esas son:

a) Importante incremento de la activación vegetativa: taquicardia, sudoración, vasoconstricción periférica, enrojecimiento, palidez, malestar estomacal, sequedad de la boca, diarrea, etc. (reacciones a nivel del sistema fisiológico).
b) Conducta de evitación o escape: cuando el sujeto se encuentra inesperadamente en la situación temida, si el sujeto es forzado a mantenerse en dicha situación, entonces pueden aparecer perturbaciones de la ejecución motora a nivel vocal y/o verbal: voz temblorosa, muecas faciales, movimientos extraños de las extremidades, rigidez, difluencias, etc. (reacciones a nivel de sistema motor).
c) Anticipación de consecuencias favorables o catastróficas: es la evaluación negativa de la situación y/o de las propias capacidades, la preocupación por las reacciones semánticas y los pensamientos de escape o evitación (reacciones a nivel del sistema cognitivo).

     Tomando en consideración estas sintomatologías, no todas las personas que se les llama homofóbicas encajan con las características que le son tan propias de las fobias, o dicho de otra manera, la homofobia si bien existe, no está siendo utilizado correctamente para diagnosticar, por lo que muchas personas que demuestran una clara aversión hacia las personas LGTBI se les ha llamado homofóbicos sin serlo, al menos no epistemológica y psiquiátricamente hablando, omitiendo de esta forma los criterios clasificadores.
     Y es que yo no podría negar que existen personas homofóbicas, por supuesto que las hay, pero colocar dentro de esta clasificación, por ejemplo, a las personas que no sienten empatía, pero que no odian a las personas LGBTI, o bien a las personas que sienten un fragrante odio por las personas LGBTI, hace que se rompa con el criterio diagnóstico y esto, termina por vulgarizar e invalidar lo que en principio debería ser un trastorno psicológico.
     Así pues, las personas que odian a las personas LGBTI, más que una fobia se acercan más a las características de la misoginia la cual se define como el odio o la aversión hacia las mujeres o niñas.  
     Esta misoginia puede manifestarse de diversas maneras, las cuales van desde la denigración y discriminación, hasta la violencia y la cosificación sexual de la mujer.
     Debido a esto, es mi opinión, que se ha usado el término homofobia de manera masiva para señalar a todas las personas que pueden sentir una aversión y/u odio hacia las personas LGBTI, y por tal ha sido usada de forma errónea, pues en realidad lo que debería usarse es misoginia, en cuanto lo que se aborrece es la feminización.
      Por lo anterior es mi propuesta que:

1-      Sea más estricta la utilización del término homofobia, apegándose a los criterios diagnósticos de las fobias.
2-      Que se use el término misoginia refiriéndose a las personas que llegan a sentir una aversión, sobre todo agresiva, contra las personas LGBTI
3-      Si es del caso, que se construya un término que se refiera exclusivamente a las personas que sienten una aversión, sobre todo agresiva, contra las personas LGBTI.
4-      Que no se patologice a las personas por el simple hecho de no sentir afinidad por alguna persona LGBTI, pues así como fue un error patologizar a la homosexualidad, sería otro error patologizar un conflicto de caracteres.







Uno de los temas que más ha llamado la curiosidad lo largo del tiempo es el tema de las prácticas sexuales que las personas no consideran tan "normales" o bien "tradicionales". A estas prácticas que en algún momento se les conoció y denominó bajo la etiqueta de "perversiones" por ser consideradas también como "desviadas", a partir de la década de los 60 se les conoció como "parafilias".

El creador de dicho término es John Money, quien entendió por parafilia un "amor más fuerte e inclinado por…". Esto obedece en primer lugar aquel término apareció en el libro intitulado "los mapas del amor", razón por la cual no es de extrañarse que el autor se haga referencia en todo lo largo de su libro a los comportamientos que son esperables en las prácticas amorosas.

La relación que plantea John Money al referirse en que existe una inclinación más fuerte, trae implícita la afirmación de que existe un eje central, razón por la cual el autor parte de la idea de que existe algo que puede ser denominado y considerado como "normal".Tal vez la intención inicial del autor fuera extraer las parafilia de los contextos de desviaciones y de perversiones, más sin embargo el hecho de establecer una normalidad tal y como lo señaló en su momento el sexólogo Juan Luis Álvarez-Gayou, inevitablemente cae en el detalle de volver a categorizar dichos comportamientos. Sin embargo estas críticas las abordaremos en la segunda parte de este blog.

La parafilia se entiende entonces como una inclinación activadora del deseo sexual que resulta eficaz y eficiente para la persona precisamente la labor de activar su deseo. Consiste entonces en prácticas sexuales que están destinadas a generar también un alto nivel de excitación y por tanto que influyen directamente en la función orgásmica de una persona.

En dicha función de influencia sobre el deseo sexual, las parafilias pueden considerarse desde leves, hasta exclusivas. Entendemos por leves cuando el objeto o situación que resulta excitante puede estar presente de forma ocasional en una actividad sexual, pero no es requisito imprescindible para la excitación del individuo. Cuando decimos que es exclusiva, quiere decir que el objeto o situación debe de estar presente en la totalidad de las ocasiones, y que es requisito imprescindible para que el individuo pueda alcanzar su deseo, excitación y por ende su orgasmo y satisfacción, es decir que debe de estar presente en la totalidad de las actividades sexuales, y que en ocasiones puede sustituir el acto sexual con otra persona.

Bajo esta connotación, entendemos entonces que las parafilia son de finalidades eróticas, y que tienen una relación directa con la actividad sexual de una persona.

John Money agrupó las parafilias en seis tipos distintos, o seis categorías distintas, dentro de las que se agrupan las prácticas comúnmente denominadas como "filias" de las personas. Si bien es cierto para este año 2016 estas clasificaciones han sido superadas, y mejoradas por mucho, como dato histórico es bueno conocer dicha clasificación:

- Parafilias sacrificadoras: se refiere a aquellas en las que uno o ambos sujetos deben ser castigados por sentir lujuria. Según el autor dicho parafilia puede abarcar desde un juego de consentimiento mutuo, hasta crímenes lascivos con personas desconocidas. Se puede incluir acá el sadismo, el masoquismo y la catástrofilia (excitación por los desastres).

- Parafilias depredadoras: son aquellas donde sólo puede tolerarse la lujuria cuando se toma por la fuerza ya sea el sexo, o bien un objeto. En este tipo parafilia la persona puede imaginar o actuar ya sea como el victimario, o como la víctima. En ese tipo de parafilias se puede realizar desde un juego en el que se opone la resistencia, hasta encontrarse excitado por ser víctima de un secuestro.

- Parafilias mercantiles: el autor menciona que es cuando sólo las personas "malvadas" puede sentir el placer. Como por ejemplo aquellas en las que la persona se siente excitada por sentirse "como prostituta", o bien aquellas en las cuales la persona puede tener sexo telefónico, web cam, y siente placer al sentirse que está siendo contratada, o bien ser el contratante.

- Parafilias fetichistas: es cuando la persona incluye dentro del acto sexual algún objeto que ella considera como "perverso". El objeto escogido se le denomina fetiche debido a que se le "culpa"o "responsabiliza" a él de la excitación sexual, desligándolo de la responsabilidad personal del individuo.

-Parafilias selectivas: cuando las personas que se encuentran como sexualmente apetecibles, no deberían de estar dentro del grupo aceptable de personas sexualmente apetecibles. En esta categoría la connotación de "aceptable" está determinada por los cánones sociales.Un ejemplo de ello es lo que Money denominó la "paidofilia inversa", que consiste en el gusto atracción de una persona joven por una persona mucho mayor.

- Parafilias atractivas: cuando es necesaria una determinada etapa de comportamiento, que puede preceder al coito y que se convierte en el "acontecimiento principal". En esta categoría es donde tradicionalmente se ubica el exhibicionismo y el voyeurismo.

Ahora bien, como ya se dijo esta clasificación si bien es cierto en su momento representó un avance significativo respecto a las clasificaciones previas de "perversión" o de comportamiento "degenerado", en la actualidad ha sido superada por mucho gracias a los nuevos aportes de la sexología científica moderna.

Las concepciones más recientes, basadas en criterios más descriptivos y objetivos, serán el objetivo de la parte dos de este blog.








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Uno de los temas que puede resultar reiterativo, y de alta frecuencia en la consulta psicológica es el entrenamiento en solución de problemas para los consultantes. Ello obedece a que existe una alta cantidad de problemas psicológicos asociales a la ansiedad, la depresión, el "stress", situaciones conflictivas de pareja, laborales, y otro número elevado de circunstancias en las cuales uno de los principales factores que generan malestar, es la incapacidad concentrarse, y por ende, se afecta la capacidad de resolver problemas eficazmente.

La literatura sobre la apropiada resolución de problemas no es escasa, todo lo contrario abunda, sin embargo no está de más brindar una pequeña repasada a dicho tema. Si bien es cierto la mayoría de protocolos sobre el tema inicia con la "definición clara del problema", a título personal siempre he recomendado hacer un paso previo: "determine si el problema es SU problema". Ello obedece a que una enorme cantidad de problemas cotidianos que rondan en la cabeza de un individuo, no son problemas propios, sino más bien son el resultado de la insana costumbre de cargar con problemas de los demás. No esta mal tener empatía, y mucho menos ser solidario y altruista; pero no que confundir esas cualidades con el "ser buena persona" por estar acarreando con problemas ajenos.

Si un problema llega a sobrevivir el primer filtro, entonces si se puede pasar a la fase de "definir con claridad el problema". Ello implica que un problema debe de ser abordado sin las emociones, anhelos, y espectativas que tenga un individuo sobre cómo debería de ser la solución. Decir "me gustaría salir de deudas" no es un problema, es un anhelo o un deseo. Para que sean problema concreto debería de ser reformulado como "cancelación de deudas, reducción de gastos, o incremento de ingresos". De esta manera el problema es concreto y carece de anhelos, deseos y emociones, las cuales deben de excluirse del problema, ya que normalmente son el primer obstáculo para poder resolver un problema.

Seguidamente se puede entrar a la tercera fase la cual implica "generar todas las posibles soluciones". En dicha fase interesa producir la mayor cantidad y variedad de soluciones para el problema, no importa el tipo y clase de la solución, lo importante es que exista una gran cantidad y variedad de las mismas. En esta fase no se está valorando la viabilidad o pertinencia de las soluciones, ni mucho menos si la solución agrada a la persona, solamente se desea tener un amplio número de opciones disponibles.

Una vez que se identificado una buena cantidad de soluciones, puede procederse a determinar "viabilidad de las soluciones". Ello implica determinar cuáles factores a favor o en contra existen para cada una de las soluciones. Es en este punto donde se realiza un barrido para descartar la soluciones que son poco factibles, o difíciles de llevar a la práctica. En este punto tampoco resulta relevante si la soluciones son de agrado para la persona, ya que como se explicó los anhelos y deseos no están siendo tomados en cuenta.

Finalmente en el último paso de "escogencia de las soluciones" se debe de optar por elegir tres soluciones como mínimo de las que se han enlistado previamente, y es posible priorizarlas como opción uno, opción dos, y opción tres. De esta manera si la primera opción no llegara a concretarse, ya existen dos alternativas disponibles y en fila para poder ser empleadas.

Son dos las reglas generales que se aplican a la solución de problemas. La primera de ellas es que todo problema tiene como mínimo tres soluciones, razón por la cual la persona debe de enfocarse en cuáles son sus soluciones, y no en cómo generar más problemas a cada una de las soluciones. La segunda de ellas (de las reglas) es que el requisito para que una solución -valga la redundancia- solucione, es precisamente que brinde una alternativa eficaz y eficiente para afrontar el problema; no el hecho de que la solución al grave a la persona. Muchas veces soluciones eficaces son descartadas simplemente porque "no me agradan", pero evidentemente eso es simplemente entorpecer el proceso de solución.









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