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Un tema recurrente en la preocupación masculina, y también femenina, sobre el funcionamiento sexual, tiene que ver con las erecciones masculinas.Muchas veces existen expectativas y mitos alrededor de la misma, que pueden hacer que las personas lleguen a experimentar alguna ansiedad, o frustración de manera innecesaria, ya que muchas veces frente a lo que uno se encuentra esa un proceso natural dentro de la respuesta sexual.

Una erección ocurre cuando los cuerpos cavernosos del pene, producto de un incremento de flujo sanguíneo se llenan, y esto produce que el músculo que se encuentra en flácido adquiera rigidez. No es que antes no pasara sangre por las arterias del pene, es que simplemente no se acumulaba, y para que haya erección, ahora el flujo de sangre se contiene, logrando que el tamaño del pene crezca. Por promedio un pene ercto alcanza un tamaño de 12 a 15 cm de largo, y es perfectamente normal que tenga cierta curvatura hacia algún costado.

Las erecciones no siempre son resultado del deseo sexual. Las erecciones nocturnas por ejemplo son un proceso natural asociado al ciclo de Movimientos Oculares Rápidos (sueño MOR o REM) y tienden a ocurrir durante el 20% del total del sueño, y no tienen que ver con que se esté teniendo un "sueño húmedo" necesariamente. Por lo común ocurren un promedio de 5 veces por noche, y una de ellas es la que se ve como la "erección matutina". 

Otras erecciones son reflejas, lo que quiere decir involuntarias, y tampoco tienen que ver con el deseo sexual, y éstas ocurren durante el día, en cualquier momento, y tienen relación con algún aumento de la frecuencia cardiaca y presión sanguínea. Tienden a durar muy poco tiempo, a veces solo segundos, o un minuto, y desaparecen entonces rápidamente.

Las erecciones más conocidas son las que se asocian al ciclo de respuesta sexual masculina, y estas sí son resultado del deseo sexual. Ocurren en la fase de excitación y para que ocurran la persona debe estar frente a un estímulo sexual que le resulte atractivo o placentero. Hay un detalle acá al que hay que tener cuidado, las erecciones ocurren en la fase de excitación, no en la de deseo; si  se ve que en el transcurso del juego previo, los besos, y caricias que no sean genitales, en algún momento el pene pierde rigidez, no significa que la pareja no le despierte el deseo...    deseo y excitación son dos fases distintas. Lo que puede ocurrir  es que se necesita acariciar o estimular el pene manual u oralmente para que la orden cerebral de vasocongestión vuelva a ocurrir.

La erección desaparece tras el orgasmo, cuando se entra en el "periodo refractario", y es la respuesta natural del cuerpo masculino. Puede ocurrir que tras el orgasmo se mantenga la erección, pero se debe entender que no es lo más frecuente. El cuerpo masculino se diseñó para que tras el orgasmo siga una fase de reposo, por lo que la disminución de la erección no tiene que ver con "egoísmo masculino" como algunas mujeres han pensado.

Sobre los mitos de las erecciones, se tiende a pensar que los hombres, al igual que los boy scouts, están "siempre listos", y esto es falso, hay muchos factores psicológicos que hacen que una erección disminuya, como el cansancio físico, el estrés, discusiones con la pareja, mal día en el trabajo, presencia de inhibidores del deseo en el ambiente, resentimientos...   por que sí...  los hombres también tienen sentimientos.

Si existe pérdida de la erección en por lo menos 3 de los últimos 10 encuentros sexuales, entonces si vale la pena la revisión por parte de un sexólogo certificado y competente.










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Sobre el tema de parafilias, tal y como se mencionó en el primer blog, hay mucha tela que cortar en cuanto al uso de dicho término de forma patológica. Tal y como lo razonó el sexólogo y psiquiatra Juan Luis Álvarez Gayou, la clasificación propuesta por John Money indefectiblemente lleva a pensar que hay un centro sobre el cual se deben de categorizar a las personas, y que dicho Centro entonces se convierte en la "normalidad" sexual para los individuos.

Uno de los problemas en la categorización de Money es que su propuesta se basa en el amor dentro de la pareja, razón por la cual también las expresiones que adolezcan de amor no estarían siendo contempladas como expresiones válidas de la sexualidad.

Bajo esa línea, y en aras de la objetividad, la neutralidad, y sobre todo evitar prejuicios que causen perjuicios a las personas a la hora de ser valoradas, es que Alvarez Gayou propuso las categorías de "Expresiones Comportamentales de la Sexualidad" las cuales hacen referencia de forma no calificativo a los comportamientos que tienen las personas sobre su sexualidad.

La idea fundamental es evitar tener que categorizar como patológico o saludable un comportamiento sexual de una persona, convirtiéndolo simplemente en una forma particular por medio de la cual la persona identifica y expresa su propia sexualidad. Para ello es muy importante tener en cuenta que existen dos "referentes" o principios fundamentales sobre los cuales una expresión va a hacer vista: un "referente social", el cual implica que la expresión tiene un contexto social, y ello mismo nos hace pensar que una expresión para ser apropiadas no debe de ser delictiva; y un segundo parámetro que es el "referente personal" el cual implica que la persona al realizar una práctica sexual, no atenta contra la integridad psicológica propia.


De manera inicial, la valoración y de las expresiones de la sexualidad se debe de entender en dos grandes esferas, una "no erótica" y otra "erótica". Ello implica que en las expresiones que se ubican dentro de la dimensión no erótica, son comportamientos que manifiestan una inclinación o predilección por dicha expresión, más sin embargo no se relacionan con la activación del ciclo de deseo sexual y la respuesta sexual en si misma con fines eróticos sexuales, razón por la cual no provocan excitación sexual en la persona. Es decir por ejemplo, que una persona que tenga la expresión No Erótica Acentuada de la Zoofilia, será una persona que se dedique por ejemplo al "rescate animal", a ser veterinario o cuidador de mascotas, y no por ello va a desear tener sexualidad activa con el animal con el que esté en contacto.

En la segunda gran dimensión, correspondiente a la erótica, las expresiones y tienen una relación directa con el ciclo de respuesta sexual, razón por la cual susceptibles de activar el deseo, la excitación, y eventualmente llevar al orgasmo. Es acá donde por ejemplo una expresión como la Fobofilia (sexo en situaciones que provoquen ansiedad) tienen influencia en el individuo de manera tal que pueden convertirse en un la práctica altamente gratificante, y funcionan como un disparador de la excitación y el deseo. Siguiendo el ejemplo de la fobofilia, implicaría un gusto de la persona por sexo en elevadores, autos en sitios públicos, o en situaciones en las que pueda ser descubierto.

En esta área erótica, las expresiones se dividen en niveles fantasiosos, mínimo, preferente, predominante, y exclusivo, haciendo referencia cada uno de ellos a la necesidad del individuo de la práctica para su excitación sexual, y también a la frecuencia con la que lo realiza. Por ejemplo en el nivel fantasioso, la persona no lleva a la práctica su expresión, simplemente piensa en ella, y el pensar en lo que resulta gratificante. No necesariamente se llevará la práctica alguna vez, pues bajo el principio el referente personal, es posible que practicar la expresión pudiera ser contraproducente para el individuo. De allí la aplicación de la frase de que no todas las fantasías deben de cumplirse, algunas de ellas deben de quedar única y exclusivamente en el ámbito fantasioso.

Por otro lado, hay personas que realizan una práctica, pero su frecuencia no es alta, por ejemplo una o dos veces de cada diez, eso es lo que se entiende como Expresión Erótica Mínima, lo que hace que individuo disfrute de la práctica, pero no es requisito para que exista el contacto con otra persona, y aún así sigue siendo susceptible de la excitación, deseo y orgasmo.

La finalidad entonces de esta nueva clasificación es poder lograr que las evaluaciones se distancien de los juicios de valor emitidos por el entrevistador, y evitar así la patologización de algo tan natural como lo es la forma de vivir la sexualidad.







tomado de: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/13982515/Desordenes-sexuales-cual-es-el-tuyo.html


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Uno de los temas que más ha llamado la curiosidad lo largo del tiempo es el tema de las prácticas sexuales que las personas no consideran tan "normales" o bien "tradicionales". A estas prácticas que en algún momento se les conoció y denominó bajo la etiqueta de "perversiones" por ser consideradas también como "desviadas", a partir de la década de los 60 se les conoció como "parafilias".

El creador de dicho término es John Money, quien entendió por parafilia un "amor más fuerte e inclinado por…". Esto obedece en primer lugar aquel término apareció en el libro intitulado "los mapas del amor", razón por la cual no es de extrañarse que el autor se haga referencia en todo lo largo de su libro a los comportamientos que son esperables en las prácticas amorosas.

La relación que plantea John Money al referirse en que existe una inclinación más fuerte, trae implícita la afirmación de que existe un eje central, razón por la cual el autor parte de la idea de que existe algo que puede ser denominado y considerado como "normal".Tal vez la intención inicial del autor fuera extraer las parafilia de los contextos de desviaciones y de perversiones, más sin embargo el hecho de establecer una normalidad tal y como lo señaló en su momento el sexólogo Juan Luis Álvarez-Gayou, inevitablemente cae en el detalle de volver a categorizar dichos comportamientos. Sin embargo estas críticas las abordaremos en la segunda parte de este blog.

La parafilia se entiende entonces como una inclinación activadora del deseo sexual que resulta eficaz y eficiente para la persona precisamente la labor de activar su deseo. Consiste entonces en prácticas sexuales que están destinadas a generar también un alto nivel de excitación y por tanto que influyen directamente en la función orgásmica de una persona.

En dicha función de influencia sobre el deseo sexual, las parafilias pueden considerarse desde leves, hasta exclusivas. Entendemos por leves cuando el objeto o situación que resulta excitante puede estar presente de forma ocasional en una actividad sexual, pero no es requisito imprescindible para la excitación del individuo. Cuando decimos que es exclusiva, quiere decir que el objeto o situación debe de estar presente en la totalidad de las ocasiones, y que es requisito imprescindible para que el individuo pueda alcanzar su deseo, excitación y por ende su orgasmo y satisfacción, es decir que debe de estar presente en la totalidad de las actividades sexuales, y que en ocasiones puede sustituir el acto sexual con otra persona.

Bajo esta connotación, entendemos entonces que las parafilia son de finalidades eróticas, y que tienen una relación directa con la actividad sexual de una persona.

John Money agrupó las parafilias en seis tipos distintos, o seis categorías distintas, dentro de las que se agrupan las prácticas comúnmente denominadas como "filias" de las personas. Si bien es cierto para este año 2016 estas clasificaciones han sido superadas, y mejoradas por mucho, como dato histórico es bueno conocer dicha clasificación:

- Parafilias sacrificadoras: se refiere a aquellas en las que uno o ambos sujetos deben ser castigados por sentir lujuria. Según el autor dicho parafilia puede abarcar desde un juego de consentimiento mutuo, hasta crímenes lascivos con personas desconocidas. Se puede incluir acá el sadismo, el masoquismo y la catástrofilia (excitación por los desastres).

- Parafilias depredadoras: son aquellas donde sólo puede tolerarse la lujuria cuando se toma por la fuerza ya sea el sexo, o bien un objeto. En este tipo parafilia la persona puede imaginar o actuar ya sea como el victimario, o como la víctima. En ese tipo de parafilias se puede realizar desde un juego en el que se opone la resistencia, hasta encontrarse excitado por ser víctima de un secuestro.

- Parafilias mercantiles: el autor menciona que es cuando sólo las personas "malvadas" puede sentir el placer. Como por ejemplo aquellas en las que la persona se siente excitada por sentirse "como prostituta", o bien aquellas en las cuales la persona puede tener sexo telefónico, web cam, y siente placer al sentirse que está siendo contratada, o bien ser el contratante.

- Parafilias fetichistas: es cuando la persona incluye dentro del acto sexual algún objeto que ella considera como "perverso". El objeto escogido se le denomina fetiche debido a que se le "culpa"o "responsabiliza" a él de la excitación sexual, desligándolo de la responsabilidad personal del individuo.

-Parafilias selectivas: cuando las personas que se encuentran como sexualmente apetecibles, no deberían de estar dentro del grupo aceptable de personas sexualmente apetecibles. En esta categoría la connotación de "aceptable" está determinada por los cánones sociales.Un ejemplo de ello es lo que Money denominó la "paidofilia inversa", que consiste en el gusto atracción de una persona joven por una persona mucho mayor.

- Parafilias atractivas: cuando es necesaria una determinada etapa de comportamiento, que puede preceder al coito y que se convierte en el "acontecimiento principal". En esta categoría es donde tradicionalmente se ubica el exhibicionismo y el voyeurismo.

Ahora bien, como ya se dijo esta clasificación si bien es cierto en su momento representó un avance significativo respecto a las clasificaciones previas de "perversión" o de comportamiento "degenerado", en la actualidad ha sido superada por mucho gracias a los nuevos aportes de la sexología científica moderna.

Las concepciones más recientes, basadas en criterios más descriptivos y objetivos, serán el objetivo de la parte dos de este blog.








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Los tiempos cambian, y con ellos también los conceptos y acepciones de lo que es una relación. Originalmente, de acuerdo a las normas sociales, la relación socialmente aceptada es la relación "monógama" o "exclusiva" que es aquella donde las personas tienen un único compañero/a sexual y afectivo.  para esta relación, la fidelidad es un eje central, y en ocasiones lo es tanto o más que la buena comunicación, demostraciones de afecto, tareas del hogar, filosofía personal, y otras tantas áreas de una buena pareja.

Existe una acepción dentro de las parejas actuales, llamada "Relación Abierta". En este tipo de relaciones, existe una relación primaria o central, que es la que establecen dos personas con todos los acuerdos de una relación exclusiva, es decir, se desea buena comunicación, intercambio recíproco de emociones, planes a futuro, demostraciones de afecto, tiempo de pareja, familia, amigos, vida social de pareja, etc.  También hay un acuerdo explícito de ambas partes en que la monogamia no es necesaria. Es decir que ambos miembros de la pareja acuerdan que la exclusividad no es necesaria, y que el eje central de su relación serán los afectos.

Ante los ojos de una pareja que cree firmemente en la fidelidad, ésta sería una relación con "permiso para ser infiel".  Esta afirmación no es cierta, ya que los afectos sí están involucrados, y ellos son los que causan la "filiación" que da pie a la fidelidad. La relación abierta es, por consentimiento mutuo, no exclusiva, que es diferente.

Sobre el acuerdo de que no hay exclusividad, la pareja abierta construye un acuerdo paralelo de solidez en su relación, en el cual, a toda persona que sea una "tercera" se le debe mencionar explícitamente que ya hay una relación central donde las emociones están implicadas, y que con ella (la tercera persona) dicho involucramiento afectivo no es posible, ya que para ello está la relación primaria.

Tampoco, como muchos piensan, es una relación basada en el libertinaje, es decir que carece de compromiso en pro del hedonismo sexual. Las relaciones abiertas toman acuerdos sobre el cómo y cuándo se puede tener contacto con una tercera persona, es decir, que no es válido cancelar una cita con su pareja primaria por la oportunidad de contacto con un tercero... la pareja central es primero.

Existen acuerdos por ejemplo de que el contacto será la noche en que alguno se encuentre fuera, o bien acuerdan una fecha específica del mes en que cada quien puede ir a tener su experiencia con terceros. También existen acuerdos sobre los sitios, como por ejemplo que en la casa donde viven los miembros primarios no se puede llevar a un tercero.

En otras ocasiones (subderivadas del troilismo) las personas acuerdan que está bien la diversidad en experiencia sexual, pero que la pareja primaria debe estar presente, no necesariamente participar activamente, pero sí presente.

Sí está claro que este tipo de relaciones, aunque suenen "libertinas", en realidad tienen un nivel de comunicación sumamente alto, y que el manejo de emociones debe ser muy fuerte y sólido. Los celos y la pertenencia de una pareja exclusiva no son deseables en éste tipo de relación, razón por la cual, en caso de aparecer algún celo, se debe revisar de inmediato los acuerdos establecidos para ver si es posible mantenerlos, si hay que modificarlos, o bien si la pareja debe disolverse.

No está demás señalar, que en muchas ocasiones, para reestablecer el equilibrio tanto individual como de pareja, los miembros de la pareja central o primaria acuden a un servicio de psicología para poder reestablecerse apropiadamente.







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http://relaciones.uncomo.com/articulo/que-significa-tener-una-relacion-abierta-37618.html
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En días previos, gracias a esa maravilla de las amistades, mi querida Ana Mora me comprometió a escribir un artículo breve sobre ¿para qué sirve la psicología?, y acá con muchísimo gusto le complazco.

La psicología ante todo es una ciencia, y como tal, se entiende que emplea el método científico para poder realizar cualquiera de sus aseveraciones; ya que como ciencia seria que es, se ve obligatoriamente destinada a separase de una mera opinión personal.

El objetivo de dicha ciencia es lograr la comprensión del ser humano, en una basta y diversa gama de temáticas, como lo son las emociones, los sentimientos, actitudes, reacciones, pensamientos, cogniciones, personalidad, identidad, género, dimensión social, comportamiento grupal, conducta, neurología y conducta, por citar tan sólo algunas.

Para abarcar esta gran diversidad de temáticas, a lo largo de la historia de la psicología se han desarrollado escuelas teóricas que han variado en su epistemología (construccción del conocimiento) y su ontología (visión del ser humano), y dentro de las cuales se encuentran el funcionalismo, el conductismo, el psicoanálisis, el cognoscitivismo, el constructivismo, el estructuralismo, la epistemología genética, el humanismo, la teoría de sistemas, la neuropsicología, entre muchas otras, sólo por citar algunas.

Bajo esa línea, la psicología se desenvuelve aplicando dichas teorías en una variedad de campos dentro de los que encontramos la clínica (tal vez la más conocida), la educativa, la experimental, la jurídica, la victimología, la social, la de género, la forense, la criminológica, la de personalidad, la organizacional, la laboral, la de salud, la etológica, la comunitaria, la investigativa, del deporte, la de emergencias y desastres, por mencionar algunas.

Todo ello, ocurre bajo tres dimensiones de enfoque investigativo y metodológico, como lo son el cualitativo, el cuantitativo y el fenomenológico.

Sin importar la rama de la psicología, ni el área de implementación, todo profesional en psicología ha de tener claro que se trabaja, como objeto de sus estudios e intervenciones, con seres humanos.

Es en ésa línea, donde un verdadero profesional de esta ciencia, se orienta comprometidamente con el cambio de pensamientos, sentimientos, actitudes, conductas y emociones, de las personas, empresas, grupos sociales y sociedad en general, en pro de una verdadera sensación de bienestar, satisfacción y calidad de vida tanto a nivel intra personal, como inter personal. De ahí, y dada su importancia, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como una Ciencia de la Salud, dejando de lado su categoría anterior de una "humanidad".


Desde diversas áreas, como la experimental, la investigativa, o la clínica, se han desarrollado diversos tipos de programas de tratamiento y abordaje de problemáticas tales como: 
  • Fobias
  • Desórdenes Alimentarios
  • Desórdenes de Personalidad
  • Desórdenes de Ansiedad
  • Depresión
  • Desódenes del Control de Impulsos
  • Desórdenes de la Infancia.
  • Desórdenes de la Adolescencia
  • Desórdenes del Desarrollo
  • Desórdenes de la Memoria
  • Desórdenes de Identidad.
  • Adicciones
  • Desórdenes de Agresividad
  • Problemas de Pareja
  • Desórdenes Dismórficos
  • Desórdenes Somáticos
  • Desórdenes del Control de Esfínteres
  • Adherencia a Tratamientos
  • Sexualidad
Todos y cada uno de ellos, con sus posibles subdivisiones y subdiagnósticos, ya que sólamente se han mencionado las áreas macro. 

La pregunta de "¿para qué sirve la psicología?", tiene respuesta entonces no sólo en la clínica tradicional de problemas de pareja, que es el estereotipo más común de lo que hace un psicólogo, se puede pensar también en la creación de planes de trabajo con personas con Autismo; planeamiento de centros educativos; valores y normas deseables en un ser humano; comprensión de procesos sociales y soluciones a los mismos; redacción de leyes; y un enorme y gigantesco etcétera.

El arte del cambio (como lo dijera Watzlawick) consiste en que el psicólogo logre la comprensión del ser humano, para facilitar desde los recursos personales de cada quién, el cómo, por qué y para qué del cambio mismo. En un ejemplo estereotipado, sería entonces el aprender como, por qué y para qué aprender a escoger pareja, ya que las elecciones del pasado no han sido las óptimas. Sin embargo en la misma óptica de cambio, pero en ejemplos menos trillados, se encuentra el cómo poder comunicarse con personas con características no tradicionales, como el Asperger; el lograr que una persona en un intento suicida vuelva a conectarse con la vida y la intención y motivación por vivir, el lograr que una persona con mutismo selectivo hable libremente en público, o bien que un agorafóbico sienta la tranquilidad de salir de su casa.

El psicólogo español Juan Godoy, a quien tuve el honor de conocer, pionero en el campo del biofeedback (escencial para el campo de tratamiento de ansiedad, rehabilitación muscular, depresión, control de tics y de impulsos, y recientemente en el entrenamiento de agudeza visual), decía que al fin de cuentas, un psicólogo hace lo que hace por la satisfacción de un abrazo de alguien a quien le hayas ayudado a mejorar su vida, el pago es necesario, pero secundario, la verdadera satisfacción está en lograr que alguien se sienta mejor.

A título personal, la psicología es una ciencia altamente efectiva y eficaz, siempre y cuando sea ejecutada por una persona comprometida a brindar las mismas características: ser eficaz y eficiente. Ya lo decía muy claro B.F. Skinner cuando mencionaba que "la ciencia no tiene la culpa del científico".

Joseph Cubo, en su visita a Costa Rica, hacía mención en lo fundamental que resulta ver lo básico de un fenómeno, y lo muy frecuente que las personas simplemente NO lo hacen.

El mundo de la psicología es apasionante, interesante, pero requiere ser conocido por personas con mentes amplias, deseosas de conocer más allá de lo que es evidente en sí mismo. Implica que sea abarcado por individuos con un alto nivel de razomaniento lógico deductivo, y con la destreza de emplear la inferencia como proceso cognoscitivo, en lugar de la mera y simple deducción. 

Es posible que no sea en la actualidad la profesión mejor remunerada en metálico, pero no hay duda de que es de las mejor remuneradas en cuanto a satisfacciones intrapersonales.







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La masturbación, autoexploración o sexo en solitario, en ocasiones ha sido menoscabada, especialmente por las ideologías de tipo religioso que la tildan de pecaminosa, y asociada al pasaje bíblico de la historia de Onán, del que la misma hereda el nombre de "Onanismo".

La idea fundamental de que sea un acto inapropiado, proviene de una triada de factores asociados a la sexualidad considerada como "normal" o "apropiada". Estos factores son: a) que la sexualidad debe ser heterosexual; b) que implique actividad coito-genital; y c) que sea de fines reproductivos. Al revisar esta triada (de origen sociológico) pues efectivamente se ve que es imposible tener un acto coito-genital en solitario, o bien, que no es posible reproducirse solo;  de ahí que cae en lo inapropiado ante las costumbres histórico-morales de algunas ideologías.

Sin embargo, lo cierto del caso es que la masturbación es una expresión de la sexualidad tan válida como cualquier otra, y el sexo en solitario puede ser tan gratificante y beneficioso como la actividad sexual en pareja.

No sólo mejora el autoconocimiento sexual, o como decía Facundo Cabral "es una antología de nuestros mejores orgasmos"; está científicamente comprobado que mejora el funcionamiento del sistema inmunológico (Universidad de Pennsilvania), reduce la presión sanguínea y mejora la circulación, para los hombres reduce la probabilidad de padecer cáncer prostático, y para ambos sexos funciona como un relajante para cuando se está ansioso, fortalece la musculatura pélvica, aumenta la libido, y mejora el estado emocional, al liberar grandes cantidades de endorfinas y dopamina.

Es falso que sea una actividad que se practique únicamente cuando "no se tiene pareja" o "se es soltero/a"; y el hecho de que una persona se masturbe cuando tiene pareja, no es señal de un problema, y no es el equivalente a una infidelidad. Contrario a lo que se piensa, una persona con pareja y con una buena vida sexual es más propensa a masturbarse, dado que los niveles de testosterona se mantienen elevados y activos, lo que hace que la excitación aparezca con una frecuencia mayor; es decir, que una buena sexualidad con la pareja es un activador de la sexualidad en solitario.

Al igual que la actividad sexual en conjunto, es necesario tener tiempo, darse el espacio, relajarse, preparar el ambiente, incluir elementos que activen el deseo, y permitirse a sí mismo disfrutar. No está mal el uso de juguetes sexuales que coadyuven la práctica, y la fantasía es algo que se puede explotar en esta práctica.

Es importante darse el chance de explorarse y conocerse, los beneficios superan por mucho, a los falsos mitos que rodean a la masturbación.

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Un tema de alta frecuencia en las consultas sexológicas, es referente a los orgasmos femeninos. La verdad al respecto, es que conforme se busca en revistas científicas (las fuentes más deseables), las revistas no científicas, páginas web confiables, otras no confiables, etcétera, podemos irnos dando cuenta de la enorme diversidad de posibles respuestas que brindan respecto a la cantidad de mujeres que sí experimentan orgasmos versus las que no logran alcanzar su orgasmo satisfactoriamente, o del todo no lo alcanzan.

Las cifras varían sustancialmente según las fuentes, por ejemplo la Universidad de Kansas publicó que al preguntársele a las mujeres sobre la experiencia del orgasmo vaginal mediante penetración, el 27,7% dijo nunca; y a través de estimulación propia, el 30,3% dijo nunca. A la misma muestra se le preguntó sobre el orgasmo por el clítoris, a través de penetración el 25,7% dijo a veces y por estimulación propia, el 63,7% dijo siempre.

Otro estudio menos confiable por la fuente (Cosmopolitan) reflejó que, ante una muestra de 2000 mujeres:
"57% de las encuestadas dijo alcanzar el orgasmo cada vez que tenía relaciones sexuales con su pareja.
38% dijeron no alcanzar el orgasmo por falta de estimulación del clítoris.
32% lo atribuyeron a estar concentradas en sus propios pensamientos o en su apariencia física. 
67% de las encuestadas aceptaron haber fingido alguna vez un orgasmo. 
42% lo hicieron porque no querían lastimar los sentimientos de su pareja y porque sabían que no alcanzarían el orgasmo y querían terminar con el encuentro lo más pronto posible. 
39% logran la mayoría de sus orgasmos masturbándose con la mano o con un juguete."

Como dije, las estadísticas son muchas y van variando según sean las fuentes.

Pero pasando al ámbito de las realidades, ya que las estadísticas pueden no ayudar mucho, veamos algunas realidades reportadas por las expertas en el tema:   las mujeres.

Hellen Singer Kaplan, experta en sexología, describe la fase orgásmica en la mujer como  "una fase  donde ocurren contracciones involuntarias de la musculatura pélvica que se acompañan de sensaciones intensas en diversas partes del cuerpo. La mujer experimenta una serie de contracciones en la parte más externa de la vagina y tiene sensaciones placenteras."

Al tener en cuenta estudios modernos de anatomía, es entendible el por qué un orgasmo clitórido es tan placentero para la mujer, dado que el cítoris tiene cerca de 8000 terminales nerviosas. El orgasmo por penetraciión, aunque es posible, es un poco más dificil de alcanzar, dado que solamente el primer tercio de la vagina tiene inervaciones, y es por ello que la penetración profunda y frenética, no siempre es placentera para las mujeres.

Volviendo a las expertas, revisando un blog donde las mujeres describían sus sensaciones, una colaboradora escribe lo siguiente :

“Cuando estoy sola y uso mi vibrador preferido es como si pasase un relámpago por mi columna vertebral y en mi estómago; cuando simplemente me froto durante horas, es como si todos mis músculos se calentasen a la vez; y cuando estoy con mi pareja siento el orgasmo dentro de mí, más profundo y es como si se concentrase debajo de mi cuerpo”.

Otra describe que:  “Siento como si en el interior de mi vagina estuviese revoloteando sus alas. Igual que si tuviese dentro una jodida mariposa”.

Las descripciones al igual que las estadísticas, van a variar muchísimo.

Entonces, sobre el orgasmo femenino sí sabemos que los factores psicológicos asociados son muy influyentes en la capacidad de experimentarlos, y que elementos como la culpa, la moralidad y los pensamientos que tenga sobre sí misma y su cuerpo van a  aumentar o inhibir la capacidad orgásmica.

Los niveles de excitación son propios y particulares, y encima de todo, son flutuantes, dependiendo de la hora, lugar, día, pareja, situación, el amante, autoestima, autoconcepto, emociones previas, emociones posteriores, trato interpersonal...  por lo que resulta absolutamente imposible hacer una descripción  fiable y estable, incluso en una misma persona. ¿Complejo no?.

Lo que sí resulta muy importante, es la capacidad de autoestimulación en la mujer, pues el autoconocimiento no solo brinda la oportunidad de experimentar "a solas", sino que también permite que ella pueda guiar a la pareja en cómo estimularla apropiadamente, a su gusto y "a su medida". 









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Para muchas personas en la sociedad, el tener pareja pasa a ser un estado en el que "se debe priorizar a la pareja por encima de las otras áreas de la vida". Por lo menos ésa es la idea que muchas personas sostienen, pero que sea una idea de muchos, no quiere decir que sea la más apropiada.

Revisando recientemente el libro de Sexoterapia Integral, de Juan Luis Alvarez-Gayou, repasaba el concepto de los "Tres Mundos" de los que una pareja debe hechar mano para poder existir de una manera más saludable.

La posición del autor es que cada pareja tiene tres distintas dimensiones de existencia a las que denomina "mundos" e implican: "tu mundo", "mi mundo", y "nuestro mundo". La idea  fundamental es que cada relación de pareja es constituída por dos individualidades, mismas que deben de seguir existiendo a lo largo del desarrollo de una relación con otra persona.

Una persona, no por tener pareja, debe de excluir de su vida a sus amigos y dejar de verlos, o a su familia, todo lo contrario, debe permanecer en contacto con todas las personas significativas, por el bien de la pareja. 

También deben sostenerse los tiempos individuales, y las salidas recreativas sin la otra parte de la pareja, ya que ello permite que los gustos personales se mantengan. No hay que perder de vista que las individualidades fueron casualmente, lo que se encontró atractivo entre ambas personas, es por ello que no tiene sentido cercenar la existencia de las mismas, precisamente para poder fortalecer el vínculo de atracción y amor dentro de la pareja.

Cuando las personas caen en el error de limitar a su pareja, solicitándole que no vea a una amistad, que no salga a cierto lugar, que no visite a la familia, y demás acciones por el estilo, es cuando los mundos de la pareja comienzan a desequilibrarse y se anticipa fácilmente que habrá problemas a futuro.

Algo en lo que las personas deben enfocarse en aprender, es a balancear apropiadamente las individualidades y la pareja, precisamente para poder lograr relaciones mas estables y duraderas en el tiempo.







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Un tema que en décadas recientes ha levantado muchas discusiones es el tema de las identidades sexuales, su origen, naturalidad, "normalidad", relación con la moral, acepción social, etc. Dentro de dicha gama de identidades sexuales se encuentra la bisexualidad.

Una de las primeras cosas que llama la atención al respecto, es que en la modernidad se trata como si fuere un tema moderno, y producto de la época e ideologías contemporáneas; cuando en realidad, basta con remontarse a la historia, y encontraremos que a lo largo de los tiempos y de todo el desarrollo de las sociedades, las personas bisexuales siempre han estado ahí. Lo que ha variado no es la existencia de los mismos, es la forma en que las sociedades les perciben.

Cuando uno revisa histórica y sociológicamente las prácticas comunes de civilizaciones antiguas, pues encontramos que los antiguos griegos consideraban no solo normal, sino apropiado que un adolescente varón fuera amante de un hombre mayor, y preferiblemente considerado sabio, pues se creía que en el semen se podía transmitir la sabiduría.

En la antigua Roma, en las práctias de orgías que eran frecuentes, la sexualidad se tenía con diversas personas, no importaba su sexo, sino mas bien si era atractivo/a para la quien le deseaba.

En contraparte existen culturas donde la atracción por el propio sexo es no solo indeseada, sino también que es penalizada, e incluso hoy día castigada con pena de muerte si es demostrada.

Como se ve, lo que ha cambiado es la percepción social, no la existencia de la bisexualidad.

La bisexualidad se entiende como la atracción que experimenta una persona por ambos sexos por igual, y ello incluye la posibilidad de establecer relaciones amorosas, sexuales y afectivas, con otra persona, indistintamente de su sexo biológico. Ello implica sentir el mismo nivel de atracción tanto por hombres como por mujeres.

 Al respecto, la comunidad científica se ha encontrado divida sobre los orígenes de la bisexualidad, en cuanto a si se nace con ella, o se adquiere, y simplemente diré la respecto que no hay estudios concluyentes hacia ninguno de los dos lados. Pero ello es irrelevante para los fines de éste articulo; el punto es que la persona bisexual ES bisexual, o sea que indistintamente del origen de la misma, en el momento presente de su vida, siente como ser humano, un nivel de atracción idéntico por ambos sexos.

En una sociedad moderna, que ha definido la heterosexualidad como norma, muchas personas bisexuales, se han sentido en la obligación de tener que definirse hacia alguno de "ambos bandos" el homo o el heterosexual. Ello genera ansiedad, temores, expectativas catastróficas en algunas ocasiones; ante el juicio social al que se van a exponer. Y entenderse a sí mismos muchas veces se vuelve una tarea ardua, dado que tienen que luchar internamente con muchas reglas sociales que ya han sido interiorizadas.

Alfred Kinsey, pionero de los estudios formales de sexología, desarrolló una escala (conocida como Escala Kinsey) en la que estableció las identidades sexuales como un continuo y no como dos opciones. En cada extremo puso una orientación sexual extrema, la heterosexualidad de un lado y la homosexualidad al otro, y en el centro de las mismas a la Bisexualidad.

La idea de dicho autor, basado en amplias investigaciones, es que la identidad sexual tiene diferentes matices y no solo dos o tres como socialmente se cree. Es decir que se puede ser heterosexual y sentir atracción por alguien del propio sexo de forma ocasional, y viceversa, ser homosexual y sentir atracción por alguien del sexo opuesto de forma ocasional.

Como en el centro del contínuo se encuentra la bisexualidad, el autor la definió como el comportamiento o conducta de atracción por el sexo masculino en 5 de cada 10 ocasiones y por el sexo femenino en 5 de cada 10 ocasiones. Como diría Aristóteles "el justo medio".

No debe entenderse nunca, que son personas que no se han definido, que están indecisas, que no saben lo que quieren, y demás prejuicios sociales que existen alrededor de ellos/as. Por el contrario, la bisexualidad es una identidad sexual claramente definida.

Entonces, para quienes sienten que sus gustos heterosexuales de pronto están "cambiando", no es de preocuparse ni de sentirse obligados a mantener la heterosexualidad como norma, es posible que dentro de la gran variedad de identidades sexuales se encuentren identíficandose con una que no es la extrema, y una posiblidad de tantas que existen es la bisexualidad.













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A través del tiempo, ya sea en medios de comunicación, radiales, escritos o televisivos, o bien en el consultorio psicológico o sexológico, uno se encuentra con una pregunta recurrente: "¿cómo hablar de sexo con mi pareja?".



Aunque suene un poco extraño, o risible, o bien inesperado, ya que la pregunta esperada es ¿cómo hablar de sexo con mi hijo?, muchas personas enfrentan el problema de que no logran establecer una comunicación asertiva, eficaz y eficiente para abordar temas sexuales en pareja.



Ello puede ocurrir por múltiples razones que van desde una educación religiosa muy impositiva y fuerte sobre la persona que le hace sentirse mal consigo misma si se expresa; o una educación sexual que no incluyó la libertad de expresarse y por tanto no hay confort al hacerlo; distanciamiento afectivo entre la pareja que ha lesionado la comunicación; o tal vez nunca se ha "roto el hielo" en el tema de hablarse y existe una barrera intangible; o de pronto la simple idea social de que es un tabú...    en fin hay demasiadas causas probables.



El caso es que para hablar del tema con la pareja, como todo en la vida, se necesita de cierta gracia, arte, ciencia, estrategias, tips o como se les quiera llamar:



  • Primero que todo busque un momento propicio, es decir hágalo en un momento relajado, sin estrés ni tensión de por medio, y por nada del mundo se le ocurra hacerlo en medio de una discusión.  El tema para ser bien recibido debe ser en el momento apropiado, en el que ambos estén en calma y dispuestos a la escucha asertiva.



  • Abórdelo como una pregunta curiosa y casual, que nace de una inocente casualidad, por ejemplo "leí en una revista que hay personas que gustan de... ¿ a vos te gusta?", modulando el tono de la voz para que sea tan relajado como sea posible. Hay que recordar que es una pregunta casual, no un interrogatorio frente a un polígrafo...



  • Cuando vaya a abordar un tema no trate de imponer sus expectativas, tenga en cuenta también que la otra persona puede no pensar igual que usted, y que también es válido. No se desespere, ni pierda la calma, y no trate de convencer, esta actitud hace que la otra persona se ponga a la defensiva y se pierde el ambiente de escucha asertiva.



  • Procure que  -en caso de que la conversación se dirija hacia una propuesta- la tónica sea de una invitación a jugar, como si se estuviera compartiendo con un cómplice una travesura. Esto generalmente deriva en una actitud favorable hacia la proposición. Las exigencias, demandas, y reproches más bien logran como resultado la indisposición.



  • La sexualidad es un área vulnerable y sensible en las personas, aunque muchas quieran mostrar lo contrario. Tome en cuenta que al hablar de ella no sólo usted está abriendo sus sentimientos y expectativas, la otra persona también existe y tiene también sentimientos y expectativas… hay que tener la gentileza de cuidar esas emociones, porque es básicamente lo mismo que se esperaría que hicieran por uno.



  • Finalmente, hablar de sexo implica darle una connotación positiva. Algo que se puede aprender de la cultura BDSM es que el utilizar palabras negativas frente al sexo lo carga de una idea y prejuicio que provoca desagrado. La connotación positiva implica referirnos en palabras afirmativas a cualquier situación sexual, incluyendo a las que quisiéramos decir “no”. Por ejemplo “pues entiendo que hay personas que les agrada, pero yo prefiero mucho más…”, o “me resulta mucho más excitante esta otra idea…”. Aclaro acá que no implica estar de acuerdo con todo lo que se le proponga, es tratar de discentir sin cargar negativamente la esfera sexual.



Obviamente estos no son todos los consejos útiles para abordar el tema con la pareja, pero pueden servir como un inicio adecuado para propiciar un acercamiento.








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Articulos elaborados por Galo Guerra, Psicólogo y Sexólogo. Con la tecnología de Blogger.